
El sector de la alimentación consolida su posición como principal motor del Gran Consumo en España. Así lo pone de manifiesto el último análisis de NIQ —El mercado de la alimentación en España: crecimiento, hábitos y oportunidades en un mercado en estabilización—, que retrata a un consumidor más exigente, mejor informado y con dos prioridades que marcan cada vez más sus decisiones de compra: la salud y la conveniencia.
Los datos respaldan esta tendencia con solidez. La alimentación fue responsable del 69% del crecimiento de las ventas totales de la cesta del Gran Consumo en 2025, con unas ventas que alcanzaron los 58.582 millones de euros y un aumento del 4,6% respecto al año anterior. El arranque de 2026 confirma que el impulso no ha perdido fuerza: en el primer trimestre, la alimentación acaparó el 67% del peso total, con ventas de 14.814 millones de euros, un incremento del 5,2% frente al mismo periodo de 2025, con el volumen creciendo un 2,6% y los precios un 2,5%.
Un consumidor que prioriza el bienestar
Detrás de estas cifras hay un cambio de mentalidad que va más allá de la coyuntura económica. El 68% de los españoles declara tener una actitud proactiva hacia la mejora de su bienestar, y más de la mitad —el 54%— está dispuesta a gastar más de 85 euros al mes en ello, una cifra que supera ampliamente la media del 45% registrada en Europa Occidental.
Este interés por la salud se traduce en categorías con crecimientos llamativos. El queso cottage aumentó un 61% en 2025, siete veces más que el queso fresco, mientras que las semillas crecen al doble que los productos dietéticos tradicionales, con las semillas de chía disparándose un 672%. También destacan los yogures vegetales, con un alza del 19,6%, y el kéfir, que creció un 66,2%. Por otro lado, los productos orientados al deporte y al cuidado muscular registraron un incremento del 23%, y los suplementos para el sueño subieron un 33%.
La conveniencia, de opción a necesidad
La vida acelerada del consumidor actual ha convertido la conveniencia en un criterio de compra de primer orden. El 56% de los españoles ha incrementado sus experiencias de ocio y entretenimiento en casa como forma de reducir el gasto en restaurantes, y un 40% declara estar dispuesto a pagar por opciones que le faciliten el día a día.
Las categorías más ligadas a esta tendencia están respondiendo con fuerza en las cifras de venta. En el primer trimestre de 2026, los congelados aumentaron un 8,9% en valor y un 5,8% en volumen; las conservas, un 5,8% y un 4,5% respectivamente; y los platos cocinados y precocinados, un 5,7% en valor y un 4,9% en demanda. Dentro de los frescos elaborados, la tortilla de patata subió un 5,1%, las verduras precortadas un 5,8% y los productos panificados un 5,7%.
El papel del punto de venta y las acciones en tienda
En este escenario de categorías en plena efervescencia, cobran especial relevancia las estrategias de activación en el punto de venta. Los servicios de azafatas y promotoras se han convertido en una palanca clave para las marcas que buscan conectar con el consumidor en el lineal, especialmente en lanzamientos, degustaciones de productos saludables o presentaciones de nuevos formatos de conveniencia. La presión competitiva en las categorías de mayor crecimiento hace que la experiencia en tienda sea determinante para inclinar la decisión de compra.
El envase y la omnicanalidad, factores decisivos
NIQ también subraya el papel cada vez más estratégico del packaging. Los consumidores exigen claridad en el etiquetado, beneficios explícitos y precios visibles, lo que convierte al envase en un factor decisivo en la elección frente al lineal. Las innovaciones, las ediciones especiales y los nuevos formatos están captando la atención de un comprador dispuesto a pagar más por propuestas novedosas y fáciles de usar.
Por último, el informe certifica una transformación estructural en los canales de compra. El comercio electrónico crece cuatro veces más que el total del sector de gran consumo, y los productos frescos han dejado de ser una barrera para la compra online. Y es que la omnicanalidad ya no es una opción, sino una condición imprescindible.
