
La industria de gran consumo en España se mantiene robusta e incluso muestra señales de aceleración: según el último informe de AECOC, aproximadamente el 46?% de las empresas del sector espera crecer a un ritmo superior al 5?% durante 2025, mientras que un 63?% ya ha registrado un aumento en ventas durante el primer trimestre respecto a 2024, incluso en un entorno marcado por incertidumbre regulatoria y geopolítica. En nuestro post de hoy, desde Metafase, empresa de servicios de GPV, te lo contamos.
Este escenario se sustenta en un buen arranque del año: durante los primeros cuatro meses de 2025, el gran consumo creció un 2,5?% en volumen y un 6,3?% en valor, como se refleja en el ‘Pulso al sector del Gran Consumo’, presentado en el congreso anual de AECOC celebrado en Madrid.
Las perspectivas para el cierre del ejercicio mantienen ese optimismo: se estima un crecimiento en volumen del 4,5?% al finalizar 2025, mientras que para 2026 se proyecta una expansión de alrededor del 3,9?% en volumen. Este dinamismo afecta a prácticamente todas las categorías – se observan aumentos destacados en huevos (+7,8?%), verduras (+6?%) o carne (+5,3?%) – mientras únicamente algunas bebidas presentan retrocesos modestos.
Ese comportamiento fortalecido trae consigo una visión estratégica más clara: el informe La Voz del Gran Consumo señala que el 59?% de las empresas del sector considera la mejora de la productividad como prioridad clave para dinamizar la economía en 2025. Paralelamente, otro aspecto de preocupación es la competitividad: el 72?% de las empresas advierte que la posible reducción de la jornada laboral podría erosionarla, mientras que un 35?% cita la presión regulatoria como freno al crecimiento.
El contexto económico también juega a favor. La desaceleración de la inflación, junto a previsiones de crecimiento del PIB en torno al 2?%, configuran un entorno macro favorable que apunta a una recuperación del consumo en volumen, con cifras positivas a lo largo de 2025.
Además, otro factor clave que impulsa el crecimiento es la creciente apuesta por la digitalización y la sostenibilidad. Muchas empresas del gran consumo están acelerando su transformación digital para mejorar la toma de decisiones en tiempo real, optimizar su cadena de suministro y ofrecer una experiencia más personalizada al consumidor. Al mismo tiempo, la presión por adoptar prácticas más responsables medioambientalmente está llevando a innovaciones en packaging, logística y formulaciones de productos. Esta doble apuesta —tecnología y sostenibilidad— se perfila como un eje estratégico para mantener la competitividad en un mercado en evolución constante. Así, el gran consumo no solo se fortalece en cifras, sino también en visión de futuro.
